En los años 60, un joven emprendedor trabajaba vendiendo artefactos eléctricos casa por casa. Luego de ser el vendedor estrella en su compañía, decidió incursionar en la venta de maquinarias para restaurantes. Es así que pensando como llegar a sus clientes potenciales –en este caso de freidoras industriales de papas– conoce a un fabricante de hornos para pollo a la brasa y le propone intercambiar clientes con él; uno le daba los que habían comprado hornos y el otro los que habían comprado freidoras, ya que ambas maquinas eran complementarias. Visitando a sus clientes, vió el potencial de las –en ese entonces– pocas pollerías que recién abrían sus puertas y tuvo una visión: hacer del pollo a la brasa la comida favorita de las familias de Lima. Y así decidió incursionar en este negocio.

Pero al restaurante había que ponerle un nombre, y en los años 60 estaban muy de moda las películas de vaqueros; en ellas siempre se les veía cocinando sus alimentos en fogatas de manera muy parecida a cómo se cocina un pollo a la brasa, y de allí salió la idea: vaqueros, fogatas, pollos, vaqueros, carretas, caravana… Caravana, ese era el nombre y con ese nombre se quedaría para siempre.

Empezo en el año 1966 en el tradicional distrito de Pueblo Libre con solo 4 trabajadores, incluídos entre ellos el mismo joven emprendedor y su esposa, quien con mucho acierto elaboró la deliciosa receta en base a un jugoso pollo al horno que preparaba su madre. Más tarde sería la cadena de restaurantes de pollos a la brasa más antigua y reconocida entre las familias limeñas. Se iniciaba asi la historia de La Caravana.

En el año de 1984 abrieron el segundo local en el distrito de San Borja, que en ese entonces empezaba a poblarse. Actualmente cuenta con 5 locales en los distritos de Pueblo Libre, San Borja, Miraflores, San Isidro, y San Miguel inaugurado recientemente, más de 200 personas trabajando en esta sólida empresa. En el año 2001 se inagura la primera franquicia en la Ciudad de los Angeles EE.UU. Hoy por hoy, respondiendo a la modernidad y los nuevos tiempos, La Caravana es simplemente Caravana, con el mismo sabor, el del mejor pollo, jugoso y doradito, pero sobre todo la misma mentalidad emprendedora y amable de su gente, formando la organización que un día empezó con un sueño y hoy es toda una tradición.